“Censura en este pueblo no existe,”
“Censura en éste pueblo no”.
“Censura en éste pueblo”.
“Censura en éste”
“Censura en”.
“Censura”.
“La libertad de expresión se conquista, pero aunque hoy en día es imposible negar que ella existe, al menos es factible ejercerla no sin ciertos riesgos y dificultades. Sin embargo conviene hacer notar que en los medios electrónicos la situación cambia: allí la situación es más compleja, pues aún cuando no existe una oficina de censura ex profeso (nunca hemos tenido necesidad de ella), la televisión es hermética, ella sola mantiene viva la tácita censura que el sistema presidencial mexicano ha impuesto: no se puede criticar a la religión católica, al presidente y su familia ni tampoco al ejército”.
Tal es la reflexión que René Avilés Fabila, Investigador-Docente Titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, realiza en un interesante artículo publicado en la revista electrónica, Razón y Palabra, No. 59, fechada apenas este 16 de diciembre de 2014, mediante la que realiza un recuento de la censura en México.
La cita del artículo de Fabila viene como anillo al dedo porque el día de ayer (lunes 15 de diciembre de 2014), nuestro portal “Insurgencia Magisterial”, Periodismo para educadores, luego de innumerables intentos de “sacarnos de la red” desde que comenzamos actividades a mediados del mes de julio, sufrió un certero ataque cibernético que obligó, a partir de las 3 de la tarde (hora oficial), a salir de la red de redes.
Denunciamos públicamente a los “censores” por oficio, procedan éstos o no desde el ámbito del poder gubernamental, del poder político y/o de cualquier otra fuente “represora”, pues ese acto fue una acción que atenta evidentemente en contra de la libertad de expresión y el derecho de publicar escritos, consignado en nuestra carta magna.
Y éstos son derechos que de acuerdo a Avilés Fabila en su artículo “La censura al periodismo en México: Revisión histórica y perspectivas”, ya enunciado líneas arriba de el presente texto, “…son derechos por los que la sociedad mexicana ha luchado permanentemente, ya que si bien desde 1917 están consagrados en los artículo 6° y 7° respectivamente de nuestra Carta Magna, su pleno alcance ha sido una conquista reciente, ganada tras décadas de ardua y permanente lucha gracias a aquellos que han ejercido un periodismo crítico en nuestro país, pues si bien del primero goza la ciudadanía en general, ha sido sobre todo gracias al periodismo que en gran medida se ha logrado consolidar un más efectivo régimen de libertad de expresión”.
No creemos que el sistema político mexicano y sus denostados representantes a cuyo frente se encuentra Enrique Peña Nieto, le apuesten a prácticas típicas de sistemas “dictatoriales”, “totalitarios”, “represores” , e “impopulares” y cuyas prácticas ya han pasado a la historia sepultando regímenes democráticos no sólo de América Latina, sino de Europa, Asía e incluso África.
Ya el equipo de “Insurgencia Magisterial”, periodismo para educadores, se reorganiza para “echar a andar” el sitio web previo análisis de una posible denuncia ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión (Feadle), de la Procuraduría General de la República, para que quede como antecedente del ataque a uno de los derechos fundamentales de cualquier régimen que se digne ser “democrático”.
Por lo pronto ya se instaló momentáneamente un blog denominado “Insurgencia Magisterial” (www.portalinsurgenciamagisterial.blogspot.mx), para que quienes deseen “acallar las voces críticas”, “disidentes de un sistema corrupto”, “falto de sensibilidad ante las necesidades del pueblo” y “severamente cuestionado” por millones de mexicanos, topen con el dique del contradiscurso insurgente que seguirá “exhibiendo” la “corrupción”, “la impunidad”, “la falta de compromiso social de las élites políticas” que “nos desgobiernan” y que se enriquecen al amparo del poder, cuáles señores feudales en un México cada vez más decrépito y donde el 53.3 % de su población vive en la pobreza.
Tal es la reflexión que René Avilés Fabila, Investigador-Docente Titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, realiza en un interesante artículo publicado en la revista electrónica, Razón y Palabra, No. 59, fechada apenas este 16 de diciembre de 2014, mediante la que realiza un recuento de la censura en México.
La cita del artículo de Fabila viene como anillo al dedo porque el día de ayer (lunes 15 de diciembre de 2014), nuestro portal “Insurgencia Magisterial”, Periodismo para educadores, luego de innumerables intentos de “sacarnos de la red” desde que comenzamos actividades a mediados del mes de julio, sufrió un certero ataque cibernético que obligó, a partir de las 3 de la tarde (hora oficial), a salir de la red de redes.
Denunciamos públicamente a los “censores” por oficio, procedan éstos o no desde el ámbito del poder gubernamental, del poder político y/o de cualquier otra fuente “represora”, pues ese acto fue una acción que atenta evidentemente en contra de la libertad de expresión y el derecho de publicar escritos, consignado en nuestra carta magna.
Y éstos son derechos que de acuerdo a Avilés Fabila en su artículo “La censura al periodismo en México: Revisión histórica y perspectivas”, ya enunciado líneas arriba de el presente texto, “…son derechos por los que la sociedad mexicana ha luchado permanentemente, ya que si bien desde 1917 están consagrados en los artículo 6° y 7° respectivamente de nuestra Carta Magna, su pleno alcance ha sido una conquista reciente, ganada tras décadas de ardua y permanente lucha gracias a aquellos que han ejercido un periodismo crítico en nuestro país, pues si bien del primero goza la ciudadanía en general, ha sido sobre todo gracias al periodismo que en gran medida se ha logrado consolidar un más efectivo régimen de libertad de expresión”.
No creemos que el sistema político mexicano y sus denostados representantes a cuyo frente se encuentra Enrique Peña Nieto, le apuesten a prácticas típicas de sistemas “dictatoriales”, “totalitarios”, “represores” , e “impopulares” y cuyas prácticas ya han pasado a la historia sepultando regímenes democráticos no sólo de América Latina, sino de Europa, Asía e incluso África.
Ya el equipo de “Insurgencia Magisterial”, periodismo para educadores, se reorganiza para “echar a andar” el sitio web previo análisis de una posible denuncia ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión (Feadle), de la Procuraduría General de la República, para que quede como antecedente del ataque a uno de los derechos fundamentales de cualquier régimen que se digne ser “democrático”.
Por lo pronto ya se instaló momentáneamente un blog denominado “Insurgencia Magisterial” (www.portalinsurgenciamagisterial.blogspot.mx), para que quienes deseen “acallar las voces críticas”, “disidentes de un sistema corrupto”, “falto de sensibilidad ante las necesidades del pueblo” y “severamente cuestionado” por millones de mexicanos, topen con el dique del contradiscurso insurgente que seguirá “exhibiendo” la “corrupción”, “la impunidad”, “la falta de compromiso social de las élites políticas” que “nos desgobiernan” y que se enriquecen al amparo del poder, cuáles señores feudales en un México cada vez más decrépito y donde el 53.3 % de su población vive en la pobreza.
Fotografía: UNIÓN PUEBLA.

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