Por: Raúl Yong
Dentro de nuestras creencias nos inculcan la obediencia ciega a Dios a nuestros padres y nos llaman rebaño.
Dentro de nuestras creencias nos inculcan la obediencia ciega a Dios a nuestros padres y nos llaman rebaño.
El trabajo continua en la escuela en la cuál se siembra un concepto jerárquico, obediencia total al maestro y al director y hay de aquel que ose desobedecer al padre a Dios al maestro, al director, puesto que toda la ira recaerá sobre unos humildes e insignificantes mortales.
La cosa no para ahí, ya sembrada esta idea, la obediencia es a las autoridades y al mismo presidente, obediencia ciega, sin chistar, sin cuestionar, aunque las ordenes sean injustas y sin fundamento, nuestra formación nos obliga a obedecer, ellos pueden levantarnos, encarcelarnos, robarnos todo y hasta asesinarnos y NO PASA NADA, pero si te rebelas, eres un anarquista, un desestabilizador, simplemente por pedir justicia, a nuestro pueblo aún no le queda claro que no estamos obligados a obedecer a algo que nos afecte, debemos entender que somos quienes tenemos el poder, se sienten tan insignificantes que no pueden ni levantar la mirada ante un semidiós como Enrique Peña Nieto, a esos mexicanos cobardes, pusilánimes, les informo que esto no mejorará, el sistema no se apiadara de nadie, que todos somos prescindibles, en una palabra o despiertas MEXICANO o busca una fosa donde descansar
Diario vemos como el gobierno manipula la verdad, los héroes de hoy, mañana están para podrirse en una cárcel de mala muerte y cuando la cosa es más grave simplemente dicen #YaMeCanse

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