Escrito por Juan Alberto Flores Rosales.
Otro crimen aberrante, que muestra en su crudeza la complicidad e impunidad del estado mexicano encargado de salvaguardar la seguridad de los mexicanos con las bandas delincuenciales formadas, organizadas y toleradas en todo el territorio nacional.
Este es el resultado de la unión de la ambición y la corrupción con la descomposición social que resulta de la falta de empleo y los patrones de violencia que impone un sistema depredador, de un imperio atroz y descarnado, al que sólo le interesa el dinero obtenido de la peor manera, el asesinato vil del sacerdote Goyo en CD Altamirano, Gro. Obliga a que la Iglesia, o las Iglesias en general dejen su hipócrita silencio y se unan sin demora al reclamo de la sociedad mexicana de PAZ Y JUSTICIA. Basta ya de Violencia, pero también basta ya de cobardes entendimientos con quienes nunca debieron llegar a gobernar este noble país.

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