Escrito por: Sayra Marín Becerra
¿Por qué quiero ser Presidente? era la pregunta con la que iniciaba este spot de campaña del ahora Presidente Enrique Peña Nieto, la respuesta según él, porque el país merecía estar mejor, porque quería cambiar a México y vaya que lo ha cambiado.
Si antes hablábamos de crisis, impunidad, corrupción, delincuencia organizada, etc, ahora podemos cerrar un 2014 haciendo un crudo análisis de los dos años transcurridos y preguntarnos ¿qué se ha cambiado realmente? ¿a dónde nos han llevado las políticas aplicadas?.
Seguro, con tristeza y cruel pesar, como suele suceder en la época navideña de reflexión, cuando vemos los deseos no cumplidos, los anhelos frustrados, las esperanzas (para quienes las depositaron fielmente en un voto) perdidas en alguno de los meses en que la historia del País se movió en atropellos, la desesperanza y crisis del incumplimiento llega.
Según la campaña no vimos al presidente en los tiempos más duros dando la cara, ni mirando a los ojos, ni ha recorrido los Estados que más lo necesitan, esos donde gobernantes hacen de las leyes un látigo de represiones; ahí está el caso de Ayotzinapa, la Casa Blanca, el caso de Tlatlaya; las detenciones arbitrarias siguen, las exoneraciones corruptas como a Raúl Salinas, los problemas del Itsmo, Michoacán…. ¿en cuántos de estos sitios ha dado la cara, ha mostrado el diálogo, ha pisado sus calles ensangrentadas.
No ha sido capaz de empeñar ni su palabra, ni de comprometerse, para eso se requiere el valor ciudadano de servir y no servirse y para cumplir se necesita que los ciudadanos tengamos memoria para poder exigir.
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